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martes, 24 de noviembre de 2015
Recc.
Si buscas algo que aún no encuentras, quizá el canal sea el que no estás buscando, ¿lo has pensado? No cierres los ojos y mejor echa un vistazo a sitios donde no tenías claro buscar. Así, sin más.
jueves, 18 de junio de 2015
tic tac
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| Victor Dvnkel |
Tras los ojos, la mirada y tras ella, otra vez los ojos, carne, fluidos que tras éstos más qué materia no habrá nada. Todo se degenera constantemente. Somos seres desechables, caducos. Estamos de paso y morimos día a día; nos deterioramos continuamente, poco a poco putrefactos somos. De más a menos. De nuevo a viejo. De nada a nada.
El reloj de arena entonces tira el último de los granos.
jueves, 29 de enero de 2015
Mientras tanto no.
Cuando todo ésto termine y no haya nadie para documentarlo, entonces tendrá sentido lo que tanto hemos querido explicar: la nada. Mientras tanto no. Ahora solamente es un juego, un ejercicio de retórica, un acertijo indecifrable.
Pero lo que está claro, es que cuando todo acabe y solamente la nada esté ahí, ocupando todo, entonces será lo que hemos estado buscando, no antes y no después, justo cuando acabe esto que tanto nos aqueja y cuestiona.
Pero lo que está claro, es que cuando todo acabe y solamente la nada esté ahí, ocupando todo, entonces será lo que hemos estado buscando, no antes y no después, justo cuando acabe esto que tanto nos aqueja y cuestiona.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Más veces de las que piensas.
No te engañes, tarde o temprano vendrá la muerte y te pedirá cuentas, te preguntará por tus historias y no tendrás escapatoria, no podrás hacer trucos ni montar teatros, será inmisericorde contigo, te aplastará sin dudar. Entonces no habrá lugar para esconderte y no habrá frase hecha que sirva, ni pretexto, ni basura que pueda salvarte.
No te engañes, no sirve de nada, los infiernos ya están repletos. No hay mecanismos que valgan, no funciona el sistema de la farsa, tarde o temprano te alcanzará la muerte y claudicará tus pensamientos. Déjate de cuentos, cíñete a la historia, a tus hechos, porque más tarde será demasiado tarde y habrás muerto y todas tus justificaciones estarán enterradas y llenas de gusanos, y después nada, llenas de nada, de demasiada nada para que puedas saborearla. Nada serás, recuerda, nada eres ahora y no vale que te doblegues a tus mentiras si estarás muerto, sin aire, sin vida ni sol que te caliente. Serás polvo, menos que el polvo que pisas, y no servirá toda la torpeza de palabras con las que puedas ensalsarte ahora.
No te engañes más, ¿para qué?, que sentido tiene si eres la reminiscencia de la muerte, su pasillo final, el caer del último paso, el instante en que la manecilla del reloj marca las doce. No vale que aparentes, ya no, ahora ya lo sabes, muerto, no vale que finjas, ya hueles y mal, ya hiede lo que cuentas.
(Ahora escucha.)
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No te engañes, no sirve de nada, los infiernos ya están repletos. No hay mecanismos que valgan, no funciona el sistema de la farsa, tarde o temprano te alcanzará la muerte y claudicará tus pensamientos. Déjate de cuentos, cíñete a la historia, a tus hechos, porque más tarde será demasiado tarde y habrás muerto y todas tus justificaciones estarán enterradas y llenas de gusanos, y después nada, llenas de nada, de demasiada nada para que puedas saborearla. Nada serás, recuerda, nada eres ahora y no vale que te doblegues a tus mentiras si estarás muerto, sin aire, sin vida ni sol que te caliente. Serás polvo, menos que el polvo que pisas, y no servirá toda la torpeza de palabras con las que puedas ensalsarte ahora.
No te engañes más, ¿para qué?, que sentido tiene si eres la reminiscencia de la muerte, su pasillo final, el caer del último paso, el instante en que la manecilla del reloj marca las doce. No vale que aparentes, ya no, ahora ya lo sabes, muerto, no vale que finjas, ya hueles y mal, ya hiede lo que cuentas.
(Ahora escucha.)
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Transpolando 2 situaciones [variación de foco].
El enfoque de la fotografía anterior enfoca una mesa de centro chapada en metales blandos. En el reflejo, una mujer aparece y al invertir la imagen de manera vertical el resultado es un gráfico que no corresponde a la identidad de la misma.
El resultado de una fotografía realizada utilizando como filtro un frasco de cristal con metanol, la imagen cambiando los colores por sus antagónicos, ofrece un estimulante aspecto si centramos la atención en el reflejo de luz.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Estética de lo feo.
“Bello, dice justamente Kant, es aquello que place universalmente sin interés, feo, por ello, es lo que displace universalmente sin interés. Lo desarmónico bien puede suscitar nuestro interés sin ser bello, entonces lo llamaremos interesante. No llamaremos interesante, sin embargo, a aquello que no abrigue en sí una contradicción. Lo simple, lo ligero, lo transparente no es interesante; lo grande, lo sublime, lo santo es demasiado elevado para esta expresión, es más que solo interesante. Pero lo complicado, lo contradictorio, lo anfibológico y por lo tanto también lo criminal, lo extraño, lo delirante es interesante. La inquietud fermentada en el infierno de la contradicción tiene una mágica fuerza de atracción.”
(Karl Rosenkranz. Estética de lo feo).
viernes, 4 de abril de 2014
lunes, 30 de diciembre de 2013
Usted puede canalizar sus sentimientos, es fácil.
«Lleve su vida como si de un libro se tratara, reléase y así entenderá más conceptos que no ha leído antes.»
«Después de un fuerte estado de conmoción sufrido por la alteración espontánea de alguno de sus sentimientos, sea perspicaz y no deje que ellos tengan el control de la situación, sea usted quien controle. Respire.»
«Tras un espasmo ocasionado por un mecanismo reflejo, piense. Pensar es un proceso a su alcance, Usted puede pensar. Analice entonces y cerciórese de que el sentimiento puede ser dominado, la deriva acarrea una falsa canalización de sentimientos, no lo olvide.»
«Cuando un sentimiento venza; porque es más fuerte que Usted, la defensa automática será una autojustificación de tal, o autocomplacencia, que dejará claro su estatus cuando posicione al orgullo situándolo en el olvido. Esto es, en cuanto sepa escudriñar sin filtros el sentimiento, podrá canalizarlo […], convirtiendo estas situaciones en un autocontrol que concluirá en la canalización sintomática.»
«Existen falsos sentimientos, estos no los canalice. Deje la canalización para los verdaderos. Aprenda a identificarlos. Identifíquelos mediante la eliminación de filtros. Los filtros se eliminan empleando sinceridad. La sinceridad requiere entereza. Para tener entereza elimine los falsos sentimientos.»
«Existen categorías de sentimientos: bajos sentimientos y altos sentimientos. Razone y determine dónde están situados los suyos, Usted tiene la última palabra.»
«Sea Usted el dueño de sus sentimientos, no deje que las manipulaciones externas sean quienes canalicen, es fácil: tómese su tiempo.»
«Al alcanzar una pura canalización de sus sentimientos, Usted notará que ha entrado en una fase de tranquilidad; sea ahí donde permanezca, trasládese a ése sitio de sosiego, disfrute del residuo que contiene canalizar los sentimientos; acierte una y otra vez.»
viernes, 1 de noviembre de 2013
Humanizar a un ser vivo no humano.
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| Fotografía de Mía con retoques geométricos. |
Tengo tres gatos: Decó, Lucy y Mía. He pensado que pueden percibir cosas que ni siquiera llegamos a comprender nosotros los humanos. Es una sensación que he tenido desde —casi— siempre, algo que he pensado por sus miradas, por cómo parece que atraviesan todo cuanto les rodea. Esto que digo, creo que es por mi condición pensante de humano, eso de querer racionalizar todo y humanizar lo que está cerca de mí: seres vivos con los que cohabito. El error del que no solamente padezco yo, pues un porcentaje muy alto creo que también sufre de ello; esto de creer que todo ser vivo no humano, puede racionalizar como humano, como popularmente se dice "el león cree que todos son de su condición". Y es así.
Ahora bien, si somos capaces de identificar que no podemos humanizar a los seres vivos no humanos —sería absurdo y obsoleto intentar hacerlo—, ya que tienen otros sistemas de pensamiento (...), entonces podemos decir que tampoco podemos generalizar al humano mismo, pues habrá que centrarse en la diversidad generalizada de pensamientos y en que no todos tenemos las mismas maneras de percibir lo que sucede en nuestro entorno. Todo se reduce a la sencillez de que cada uno mira como le es posible mirar y no hay más.
Y si ahora nos centramos en la creatividad, ya en sí compleja, entonces estaremos frente a una dificultad, que sería tratar de realizar "algo" que fuese para el gusto de todos, y tampoco va de eso el tema, porque no se trata de alcanzar un gusto generalizado para todos (hey, por lo menos no en mi caso, no pretendo eso), ya que sería casi imposible; más bien se trata de transmitir la percepción personal como autentica sin obligar a los demás a que empatan. Por lo tanto el reto sería centrarse en que la realización de cada acto (ejecuciones temporales), que deberán ser pretendidas y abordadas con la excusa de hacer algo (acción, obra, actividad) por y para el disfrute y satisfacción personal, sin el deseo de predicar un nuevo evangelio que sea capaz de cambiar al mundo entero. Esto es, saber identificar que la diversidad del pensamiento y por lo tanto de la percepción, es tan amplia que ya la complejidad de uno mismo sería casi infinita y por lo tanto abordar a la entera humanidad con sus pensamiento sería imposible, aún empatando con ello y generalizando específicas humanidades.
Vamos, que mis gatos son gatos.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Lo gracioso.
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| Imagen de internet |
Reserva. La luz con una imagen de lo que representa un surtidor de gasolina está encendida. Entro a la gasolinera y justo antes de ir a pagar, una mujer —que trabaja ahí— me pregunta que cuánto quiero poner. Evidentemente habla de gasolina y de dinero. Le contesto que ocho euros y me encamino hacia el mostrador para pagar. A medio camino cambio de opinión, no sé por qué, creo que hago mal las cuentas o algo así y le grito a la mujer que mejor nueve. Estoy en la fila y cuando vuelvo a contar el dinero, veo que solamente tengo ocho euros, ¿de dónde mis malas sumas para pensar en nueve? Giro la cabeza hacia la mujer y ya ha puesto la gasolina. Salgo de la fila y me dirijo a ella. No estoy seguro de qué hacer. Por mi mente pasan varias ideas: arrancar el coche y largarme es una de ellas, pero me decanto por hablar con la mujer. Me dice algo a sí como, "no me lo vuelvas a hacer" y deja que me vaya. Le pago ocho euros a sabiendas de que ha puesto nueve. Le digo que en unos minutos volveré a darle el euro. No me cree, lo veo en su cara. Subo al coche, y voy a mi casa que está a dos calles de ahí. Consigo el euro, vuelvo a la gasolinera y le entrego la moneda a la mujer. Cuando se la doy se ríe a carcajadas. ¿Qué es lo que le hace tanta gracia? No lo entiendo.
viernes, 27 de septiembre de 2013
Bajo fotografía de "CONSTANCIA" y seis apartados.
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| Fotografía de un metal decapado que pone "constancia". |
I
Hace unos años hice un viaje del que todavía no he regresado. Empezó como una aventura, de esas en las que coges una mochila y la llenas de ropa, y también algún libro que crees oportuno aunque sabes que tal vez no lo leas, pues en los viajes siempre suelen pasar sorpresas, como creer que al sitio donde viajas te va a saludar un conocido en la calle; aún así siempre hay posibilidades de que pase, de que alguien, quizá un antiguo amigo te de la mano, Hey, qué pasa, te diga, y luego te vayas a beber alguna cerveza con él y después a dar un paseo y a visitar el museo de arte moderno durante veinte minutos y después de comer y cenar juntos, lo que siga sea una fiesta donde los invitados, de diferentes nacionalidades, estén contando chistes de los que no te enteres por no hablar el idioma, pero eso te de igual y al rato de estar ahí, se te acerque una chica y te diga cosas en castellano, y después de unas horas de estar hablando y bebiendo cervezas, te la lleves a la cama, a su cama (¿quién se lleva a quién?) y al día siguiente despiertes con ella y con resaca, luego le prepares el desayuno para hablar del pasado, de qué es lo que te lleva ahí y a ella, preguntas que no respondes, no sabes responder, no tienes las respuestas, quizá sea casualidad, Casualidad de las buenas, te diga, y ahí estés, en su casa, decorada con un peculiar estilo brasileño, estilo de bailarina, claro que es bailarina, con ese cuerpo no puede no serlo, por dios. Entonces te duches, y ella y salgas a dar un paseo, por supuesto, juntos, y te muestre la ciudad, Qué preciosa ciudad, algún día viviré aquí, le digas y ella sonría, siempre has pensado que lo más importante de una mujer es su sonrisa, si no sonríe no te convence y simplemente te alejas, ya no le compras la moto a cualquiera, muchas ya lo han intentado antes y siempre es lo mismo: ese bucle que te lleva de un lado a otro sin masticar chicle, pero esta vez no, es diferente, ahí estás, creyendo que es hermosa y luego pasen cinco días y sigas ahí, juntos, codo a codo y te diga que te quedes y aceptes, qué más da, no tiene importancia dónde, sino con quién, lo tienes claro, lo tuviste claro desde una tarde que casi te mata un tipo que iba discutiendo con su mujer en el coche, era jueves o miércoles, no lo recuerdas, pero recuerdas con quién. ¿O estabas solo?
Es una cosa muy curiosa eso de los recuerdos, siempre tenemos montones de ellos, pero no son tan nítidos o completos, son vagos y con rupturas, hay huecos, un recuerdo viene a ser la nada, fotografías en la imaginación con audio, y audio malo, pero qué sé yo de los recuerdos, y qué sabes tú, nada más que no se sepa en general -ni menos-, lo que sí, es que en los recuerdos normalmente no almaceno el día de algún suceso en concreto, esto es muy personal, muy de: cada quién recuerda como cada quien puede, un ejemplo de los recuerdos son las grandes celebraciones: que te acuerdas de ellas, pero no con claridad del día de la semana que era. Al final, los recuerdos, solamente eso son, y lo importante es que aquí estamos, ahora y no cuando empezó la aventura. Por eso escribo que continúo con el viaje, un viaje que sigue y no se detiene hasta que se acabe lo que conocemos por vida. También por eso creo que es imposible regresar, no hay dónde; estoy convencido de que no se puede, físicamente no cabe el regreso, pues para empezar no puedes regresar si nunca te has ido, y eso ya sería entrar en discusiones de tiempo-espacio en las que no entraremos; la historia es que si siempre has viajado ya no existe un atrás, o aunque exista, pues al final todos hemos tenido un antes, un camino recorrido, del que nos quedan recuerdos, buenos y malos: fotografías con audio en baja definición. Pero esto sigue y allá la posible brasileña que es bailarina y sonriente, y allá el hombre que discutía con su mujer, que en un instante casi me mata, pero los casis no existen, y se agradece la mayor parte de las veces, aunque no dirá lo mismo aquel que "casi se gana la lotería, si no es por el nueve... y por casi nada".
Lo importante de todo esto, que de importante tiene tanto como se juzgue, será continuar con la idea de continuar. Idea que como concepto es muy fácil de pronunciar, pero que en el momento que se tiene qué realizar ya es cuando cuesta, y bastante, incluso entenderla y conceptualizarla.
Pero como iniciaba el relato, y sin darle más vueltas, el viaje empezó como una aventura, de esas en las que coges una mochila y la llenas de ropa, algún libro que crees oportuno... Salí con mi amigo Bernardo rumbo a DF, nos habían pedido que realizáramos un documental de uno de los ensayos de la compañía de danza contemporánea Vladik Batislaf, cabe decir que nunca había estado en uno de esos ensayos, de hecho creo que solamente había estado en ensayos de una banda de rock que desapareció en el 2001, así que para mí era una nueva experiencia, y cómo se disfruta de lo nuevo, siempre la novedad nos deja con un deseo latente de volver a probar, somos muy humanos en esos aspectos. Bernardo conocía perfectamente a la compañía de danza, pues no era la primera vez que estaba con ellos: el coreógrafo había sido pareja suya años atrás y habían recorrido muchos escenarios juntos, por Bernardo y su relación truncada a causa de quién sabe qué, es por la razón que estábamos involucrados en el viaje que sería el inicio del viaje, o uno de tantos inicios, pues es muy difícil generalizar cuál fue el inicio del viaje, realmente cuál, que si lo pensamos, no sería el nacimiento, sino antes, mucho antes, quizá el viaje empieza en el inicio del todo, del cosmos, pero entrar en estas disyuntivas ya va más allá del entendimiento, por lo que mejor centrar el viaje como el inicio del viaje que represento como la actualidad que vivo. Bernardo y yo en un autobús planificando lo último de los recursos que teníamos para el documental de la compañía de danza, tema sencillo: llegar, preparar luces y cámaras, unas treinta tomas, entrevistas breves y adiós, a editar y entregar el contenido que serviría como "portafolio" para la compañía. Cosa simple sin complicaciones, hasta que llegamos y Bernardo vio a Roberto, el coreógrafo.
Lo que tenía como idea, nunca se llegó a realizar. Los cambios -algunas veces- suelen ser anodinos, incesantes y hasta intrínsecos como cualidad deformada. Bestialidades que emergen de quién sabe donde para llevarnos a la nada. Pasos abruptos que de mal nacer se cortan emergentes como siluetas de carácter perdido; y para carácter perdido el de aquel que ya no cree en su valor, en la esperanza de ser portador de su vida como propiedad, aquel que ha dejado de un lado el viaje para ser no más que un ente que vive por inercia.
Pero como iniciaba el relato, y sin darle más vueltas, el viaje empezó como una aventura, de esas en las que coges una mochila y la llenas de ropa, algún libro que crees oportuno... Salí con mi amigo Bernardo rumbo a DF, nos habían pedido que realizáramos un documental de uno de los ensayos de la compañía de danza contemporánea Vladik Batislaf, cabe decir que nunca había estado en uno de esos ensayos, de hecho creo que solamente había estado en ensayos de una banda de rock que desapareció en el 2001, así que para mí era una nueva experiencia, y cómo se disfruta de lo nuevo, siempre la novedad nos deja con un deseo latente de volver a probar, somos muy humanos en esos aspectos. Bernardo conocía perfectamente a la compañía de danza, pues no era la primera vez que estaba con ellos: el coreógrafo había sido pareja suya años atrás y habían recorrido muchos escenarios juntos, por Bernardo y su relación truncada a causa de quién sabe qué, es por la razón que estábamos involucrados en el viaje que sería el inicio del viaje, o uno de tantos inicios, pues es muy difícil generalizar cuál fue el inicio del viaje, realmente cuál, que si lo pensamos, no sería el nacimiento, sino antes, mucho antes, quizá el viaje empieza en el inicio del todo, del cosmos, pero entrar en estas disyuntivas ya va más allá del entendimiento, por lo que mejor centrar el viaje como el inicio del viaje que represento como la actualidad que vivo. Bernardo y yo en un autobús planificando lo último de los recursos que teníamos para el documental de la compañía de danza, tema sencillo: llegar, preparar luces y cámaras, unas treinta tomas, entrevistas breves y adiós, a editar y entregar el contenido que serviría como "portafolio" para la compañía. Cosa simple sin complicaciones, hasta que llegamos y Bernardo vio a Roberto, el coreógrafo.
II
III
Más tarde, digamos un año antes de que decidiera empezar con este blog, rescaté del recuerdo, por no decir de las cajas que almaceno de recuerdos, varios cuadernos donde fui anotando -en plan bitácora- lo que sucedió a lo largo de casi diez años. No eran diarios, más bien eran libretas de anotaciones casuales sin continuidad reglamentaria, que al unir las fechas lograban convertir las anotaciones en una, como he dicho antes: bitácora de viaje.
Tras releer los escritos, pude sacar varias ideas aclarando incluso de lo que creí "inaclarable"; pues de lo que quise dejar constancia, solamente era un minúsculo fragmento de lo que ha sucedido en el lapso de tiempo que ha transcurrido desde la primera página hasta la última. Una suma de minis nadas que me aclaran instantes y remueven fantasmas, momentos que también confunden, viajes, gastos de viajes, algún dibujo, poesía suelta, palabras al azar, parte de un estar. Cosas ad libitum (style, por supuesto).
IV
Luego aquí estoy, ahora y no existe el pasado, y ya es parte de lo que me hace hacer lo que en este mismo instante hago.
jueves, 29 de agosto de 2013
Jazz y recuerdos.
Entonces me levanto y un ligero dolor de cabeza está presente, pero no le hago caso y voy a la cocina, Un café es lo que me vendría bien, pienso y en eso estoy, saco una cápsula y la coloco en la máquina, Qué buen invento, cómo molan estas mierdas, pienso y luego recuerdo lo que me contaba mi abuela sobre el café y sobre Colombia y sobre su pasado, porque los recuerdos, otra vez están ahí, siempre lo están, si no fuera por ellos quizá no estaríamos avanzando en la vida sino que seríamos una especie de loop que una y otra vez repite el tema, pero este no es el caso, ni el mío ni el tuyo ni el de tu vecino, pues recordamos y yo recuerdo a mi abuela aunque me duela la cabeza un poco, lo que a su vez me trae recuerdos de dolores de cabeza, verdaderos dolores de cabeza tan fuertes que casi cortarla de tajo sería mejor, pero ahora no será así, porque lo que recuerdo es a mi abuela contándome cuentos o historias y más tarde hablándome de literatura, de poesía, de lo intenso que es vivir, de cómo ser escritor, de las Cartas de Rilke y lo bien que me iría leerlas, mismas que ignoré, mismas que tres años más tarde retomé y mismas que han sido parte de recordar a mi abuela, ahí sentada escribiendo con su sonrisa, siempre con una sonrisa y su paz y su cordura conjugada con una inteligencia digna de mencionar, porque una abuela tiene todo un recorrido y ese recorrido les da entendimiento, conocimiento, experiencia, misma que día a día y solamente así se adquiere. Quizá nos pase, quizá te pase, quizá no.
Abuela. Lectora. Amante de la vida. Las flores siempre han sido parte de ella. El amor a la familia ha permanecido como insignia en sus pensamientos. Sabia de palabras, mujer que ha sabido estar y permanecer donde así ha querido siempre.
Cuando niño la descubrí como una pensante que dejaba regalos en las palabras que decía, ha sido escuchada y querida y respetada, ¿cómo no respetar a alguien que respeta, que ama, siente, vive?
Luego estoy aquí y mira por dónde me da por pensar en ella. Cuando fui creciendo los regalos continuaban, sus palabras enriquecían mucho dentro de mí y los consejos se iban acumulando. Hoy sigue siendo así, pero la distancia nos limita a las palabras escritas, y no es que estas sean cortas, pero nunca el lenguaje plasmado será tan real como la realidad misma de hablar con ella, ver sus gestos, escuchar su voz, su risa, sentir su aroma. La abuela es la abuela y representa un estatus en mi vida muy alto, aún hay días que le pido consejo o recomendaciones, pues la escucho como una voz de sabiduría que no puedo dejar en saco roto. Y sí, podría decir más, pero mi presente hace que vuelva aquí y ahora y eso haré, quizá otro día retome los pensamientos del pasado.
El dolor de cabeza continúa, así que nada, veré cómo sigue la lluvia cayendo y escucharé un disco de jazz, Modern Jazz Quartet, que te recomiendo.
jueves, 22 de agosto de 2013
Smoothies insanos.
Según lo que se lee por ahí (da igual dónde, actualmente se leen muchas cosas en todo tipo de sitios), mucha gente se está alimentando de smoothies y nada más, esto lo hacen para llevar una vida más "sana" y cuidar el físico. Aclaro que los smoothies, por si no lo sabes, son una especie de batido en el que la variedad puede ser casi tan infinita como la cantidad de frutas y verduras que puedan ser batidas y combinadas. Por ejemplo, puedes prepararte uno de pepino, manzana, apio y hielos, ya que entre más frío será mejor pues el cuerpo agradece una bebida muy fresca. O podrías preparar uno de fresas, plátanos, canónigos y un poco de menta, claro, con hielos también. Como podrás ver, las combinaciones podrían ser prácticamente infinitas y al gusto del consumidor.
Así, los smoothies se posan en la pirámide del in alimenticio, no solo son un chute de vitaminas, sino que entran en la categoría de lo sano, sí, ya sabes, "lo sano", lo que es saludable para el cuerpo. Qué rico. Yo me preparé uno tremendo, le puse tres plátanos, miel, helado de nata con arándanos y becherovka. Recuerda, si es smoothie, ¡es saludable!
Hablemos de lo saludable entonces y sus vertientes, cómo "lo sano" puede ser violado por otras tantas cosas para convertirse en lo contrario, lo insano.
Lo mismo pasa con los deportes, que manipulados se pueden convertir en la parte más vil del humano, la envidia, los egos y el desprecio mutuo. Así en el arte igual, que por competir y no realizar "la máxima expresión del alma", se crean sin fondo obras que dejan mucho que desear pues han sido ensuciadas por otros intereses adversos al arte en sí. La cultura se ve menguada por más intereses también, por su "becherovka" dentro del smoothie sano, lo que lleva a un desajuste social y este desemboca en la ignorancia colectiva de las masas: "cultura es.., bueno, da igual, luego lo dicen en la tele".
Lo insano. Hasta dónde podremos ver cómo es lo que más corroe incluso a los pensamientos, a la parte donde más daño hacen en el humano, la parte que difícilmente una vez dañada puede ser sanada, ese sensible punto que si se merma, lentamente puede ser aumentado. Y nos hablan de que lo que hace daño es la comida, que lo dañino es no hacer ejercicio, fumar, beber, ¿drogarnos? No sé, esa línea entre lo sano e insano quizá está —o ha sido— mal colocada y ahí justamente es donde tenemos la raíz del error. Por lo tanto habrá que hacer un ajuste a nivel personal, primeramente en cuanto a dónde está el linde entre lo qué hace daño y lo qué no; esto sin pensar solamente en el físico (que ya está bien), sino dándole valor al pensamiento que muchas veces tenemos tan olvidado.
Siendo así, me beberé mi smoothie insano y buscaré los temas saludables que me apetece abordar, tampoco es tan difícil, actualmente se leen muchas cosas en todo tipo de sitios.
miércoles, 21 de agosto de 2013
Mucho face poco book.
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| Imagen de trecebits.com |
Qué fácil es distraerse con el facebook.
Todo lo demás cuesta mucho más. Por ejemplo escribir sobre ello ya es más esfuerzo que solamente entrar al timeline y dar “me gusta” sin un filtro activado. Así, sin más, me gusta porque sí, porque me hace gracia ver un gatito sentado en el regazo de un perro, porque me divierte ver a tus colegas borrachos y porque me gusta ver las ciudades que visitas. Nada mejor que la hermosa basura, siempre hermosa por supuesto: lo bello que no sirve, la divinidad sin fondo, el raciocinio ausente de todo lo dicho; sin mérito se logra coronar cualquiera, en éstas épocas que estamos, en la de la hermosa mierda como argumento, es lo fácil lo que enriquece, sin enriquecer en absoluto.
Por eso, hoy te invito a que disfrutes de mi mierda, qué más da, yo disfrutaré de la tuya y vaya que la disfrutaré dando “me gusta” a todo (bueno, a casi todo, algo se me pasará) lo que cuelgues.
Por cierto, que le den por culo a los libros, ¿quién quiere uno si tenemos facebook?
sábado, 20 de julio de 2013
Ruido, silecio, ruido, silencio.
Ahora es una casa de campo, mañana a saber dónde, con quién o cómo. Y mira que somos máquinas de amasar futuros, de siempre estar pensando en qué hacer y cuándo. Seres planificantes, rara vez pensantes. Luego nos vemos influenciados por todo lo externo: climas, ciudades, sitios, momentos —ahí estamos, esto es así—; incluso por sensaciones que todo esto nos deja, que son no otra cosa que los estímulos que nos hacen funcionar. Ahora mismo estoy rodeado de árboles y pájaros que cantan tan fuerte, que me hacen pensar en una ciudad con tráfico y gente: ruidos al final. Todo es ruido. Ruido. Con matices, pero ruido. Puto ruido. Oye, que tampoco es que tenga algo en contra del ruido, si hay veces que hasta es hermoso, tampoco quiero predicar una iluminación del no-ruido, de hecho me contradigo: hermoso ruido. Sin él, el silencio pleno sería capaz de matarte, dejaría que tus pensamientos te aplastaran, tanto como te puede aplastar el ruido.
Mucho bla, bla, bla y poca chicha.
Lo que pasa es que muchas veces los argumentos no llegan a serlo y se quedan en palabrerías huecas, en sonidillos, en musiquillas tontas, en hablar bajito y con mucho disimulo. Lo que pasa es que siempre se busca de dónde agarrarse y cuando ése algo no está, es cuando flaquea el rumbo. Me refiero a que se buscan aliados, ya sea en libros (normalmente de muertos, gente muerta, gente de la historia y a veces de la histeria), en colegas (gente viva aunque algunas veces no lo parezca) o incluso en recursos, como pueden ser las artes, los deportes, los blablablás muy fuertes. Esto es así: seres buscantes de algos, inconformes que pisamos las calles y entramos a bares y saludamos con sonrisas superpuestas. Luego sí, querer exponerse..., hablar de ruido, hablar de la mente, hablar por hablar..., soltar alguna mamarrachada, algún insulto gratificante, alguna obsoleta o trillada anotación de antaño... Hermosas basuras que hacen sentir el interior lleno, aunque sea una pantomima.
Una vez más ruido, y si lo piensas bien, muchísimo ruido, incluso visual, puto ruido visual por todos lados, y ¿qué me dices de los ruidos sentimentales? Ufff, ruidismos, de hecho ya puedes estudiar el tema, para ello la ruidología aborda su discurso con amplio enfoque academicista: la ruídlica. Pero no es de mi incumbencia dejar el tema al descubierto, porque entre más escribo de esto, me doy cuenta de que más ruido hago y ya apesto. Solamente piénsalo, piensa en el ruido y quizá, descubras que el silencio también es parte de todo esto.
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| Fotografía de cartel de casa ocupa en Valencia. |
sábado, 29 de junio de 2013
Loop
Otra vez de día, otra vez vivo, otra vez en la misma secuencia, en este loop, en esta forma de samplearlo todo (gracias Mallo), y nada, que todo sigue con su ritmo y con sus cosas, algunas veces especiales, otras tantas mierdosas. Y qué más que no sepas, sé que estás igual algunas veces, lo sé. Te hablo de esos días que te levantas sin ganas, como pensando que en realidad nada de lo que haces merece la pena, que todo cuanto percibes es una basura muy gorda construida con una montaña de mentiras, de esos días te hablo, de los que la búsqueda parece haber cesado, días que ni la depresión cabe, porque es demasiado romántica, esas mierdas son para intelectuales, no para ti, ni para mí, ni para algunos que de verdad lo ven y viven. Esos días —vaya que sí— se suele sucumbir a la nostalgia, nadie puede decir que no es cierto. Se buscan recuerdos buenos que sirvan como polea, como salvavidas; se buscan para intentar salir a flote de ese hundimiento interno, pero no se consigue siempre y a veces, lo único que se logra es enturbiar más las cosas y revolver estómagos.
Yo encontré esto en un cuaderno viejo:
"He vivido muy poco.
La razón, es por el estado sutil de la conciencia.
El mar no tiene la culpa.
Aún así
tras las máscaras, suele haber un idiota.
También el dolor es la evidencia de la vida.
Definitivamente he vivido demasiado poco.
Luego son las ramas el soporte.
Una noche medida en qué
para redimir al tiempo perdido.
Las tripas son de otras eras,
de otras épocas,
de otras galaxias.
La belleza del sol también quema
y mata.
Cagar es una sanación. Rezar no.
Menuda broma eso del más allá
si en el más acá no nos entendemos.
Una estúpida lisonja
saliendo de una estúpida boca.
Residuos de inconsciencia: el ombligo.
La barbarie como absoluto,
la humanidad como condicional,
el sistema como recurso."
miércoles, 15 de mayo de 2013
Fruslerías.
Así es la nostalgia que nos enreda, que va a ser no otra cosa que una puta de pie en la esquina del barrio de los chinos. Luego soy yo quien es el primero en decir, maldecir y desdecir que la nostalgia es una mierda, y aun así, ahí estoy, comiendo de su mano, asquerosa escena de lastimeras situaciones. Y más tarde quizá ya con la resaca de saberme sucio, vengo y lo escribo y alimento lo que algunos creen la nada, otros el todo y otros tantos, una basura.
Y así es esto, insisto, y nada más que esto. La pregunta sería ¿por qué merece la pena seguir jugando a la nostalgia?
Hace unos días, después de entender que por más que intento, no entiendo una mierda de nada, recordé que hace unos cientos de años y miles, tampoco se entendía y se creía que ya estaba todo dicho, cuando no había ni pizca de ello. Y bueno, era cierto, algunos lo lograban y lo tenían muy claro, pero terminaban suicidándose o locos o en quién sabe dónde perdidos por el alcohol o alguna otra sustancia. Yo no soy así aunque a veces me gustaría un poco, y creo que a todos nos gustaría de vez en cuando desfasar y ver cómo se ve la vida sin el razonamiento cotidiano, sin esa atadura social o emocional o situacionista que nos ancla a la cordura como un lamento. No siempre, lo del lamento, pues tampoco se trata de ser un fatalista, qué va, solo me refiero a que por momentos quizá apetece perder la conciencia y ver si allá no queda nostalgia que defienda los hechos del presente, y nada más.
Por otro lado tampoco se va a defender la exquisitez nostálgica del recuerdo. Hace días, hace meses, hace años... Y todo tiempo pasado fue mejor. Fruslerías.
sábado, 27 de abril de 2013
Reflexión cultural actual.
Hace algunos días estuve reflexionando sobre varias cosas de la cultura y cómo nos afecta a todos. Me refiero a la complicidad que no existe entre quienes abogan por lo que denominamos como cultura y que en vez de favorecer el crecimiento socio-cultural, entorpecen su desarrollo dejando merma en ello. Considero que para tener una base bien argumentada de, otra vez, cultura, es necesario tener un cimiento de ideas que sirvan como sustento para su evolución lógica y no una involución que al parecer abarca más en la actualidad de lo que debería como natural. Por lo que surgen dudas: ¿Cómo es posible que la tecnología en todas sus ramificaciones avance a pasos tan agigantados y las sociedades parece que se vienen abajo? Sé que hay temas de educación aquí que no pretendo abordar, porque lo que veo es una falta de compromiso que ya no digo social, sino cívico; que tampoco, porque mejor dicho, y con bases, sería humano. Y por cierto, ¿dónde se han perdido estos valores, los humanos? ¿Dónde queda la complicidad y empatía? ¿Dónde está entonces el desarrollo humanitario que salva culturas a través de la historia? Y no me refiero a activistas sin argumentos, me refiero al argumento en sí, al compromiso social del que tanto se habla y que no se da muestra de ello.
El tema no es tan complicado, pero puede ser extendido y desarrollado al antojo de quien así lo quiera, pero en este caso, reflexivo, solamente dejaré constancia (desde un punto de vista como espectador) de que si el tema sigue así, en plan me la sudan los demás, "lo mío pa´ mi saco", la decadencia de contenidos está muy cerca y por ende, la decadencia cultural será inminente, lo que acarreará como consecuencia, que las sociedades contemporáneas actuales, se sumen al sistema que ya empieza a establecerse, que es la inercia, donde solamente se vive con aspiraciones de lujo, opulencia y mierdas pseudointelectuales.
Como he dicho, esto es una reflexión.
jueves, 18 de abril de 2013
Máscara sobre cara.
Meses atrás me enviaron esta fotografía escaneada. Máscara sobre cara tallada en madera. Hoy la cuelgo porque la encontré hace algunos días y creo que viene bien con lo que vivo como cotidiano en casi todos los aspectos, y más que lo que vivo, lo que veo.
Por cierto, interesante la temática de las sociopatologías dentro de la psicología aplicada al individuo que está dentro de las masas, no dentro de la materia. Lo digo porque estaba leyendo unos textos adecuados del Dr. Maravilla. Nada que asuste a cualquiera y nada que tenga qué ver con la imágen de la fotografía.
Pero no me centraré en temáticas de introspección, no tienen razón de ser en estas letras, pues su finalidad es utilizarlas como medio —las letras, no las introspecciones— y eso pretendo hacer justo ahora.
Lo interesante de la fotografía, o por lo menos en lo que llega a seducirme como interesante, es su estética pura y dura artesana, donde la imagen llega a trasmitir una dualidad dentro del mismo material: por un lado y decantándome en la técnica (por oficio), gracias a la sutileza que el tallista emplea con ella, se ha trabajado estilizando mucho más la talla posterior; y por otro, la talla que está detrás, se muestra rugosa y quizá áspera a la vista. Aún así, y ya dentro de parámetros meramente de neurolingüística, se percibe tristeza en la expresión de la talla externa, mientras que en la interna no se pueden dictaminar sensaciones porque no hay ángulo de campo de visión para evaluar la imagen.
Lo que sí, es que veo una hermosa metáfora aquí, casi poética. La imagen me ha llevado a la reflexión y luego a la soledad y luego al desvelo, quizá por eso hablo de ella como si fuera algo importante.
Y ya puestos, ¿qué es lo importante?
Tal vez nada en esta imagen sea lo suficientemente importante para ser importante, de la misma manera que podría serlo todo. Aunque ahora mismo la imagen ya tiene una importancia nula, pues ahora que lo escribo, deja de tener sentido seguir escribiendo sobre la fotografía que no es sino una imagen que representa a la fotografía y que ésta no es más que la representación de la talla que lleva consigo, representaciones humanas de su creador, del artesano. Por lo tanto, hablar de ello sería traducir en estratos lo que ya no es, y por consecuencia escribir de ello sería sumar un estrato de subnivel que de manera artificial retoma la reinterpretación de otro medio no artificial, que sería la mirada, o mejor dicho, el instante de la mirada, pero no cualquier mirada, sino la mirada exacta de la que el artesano copió lo que traduciría en una talla. Esto es, reinterpretaría sobre la madera.
Tampoco es para agobiar, solo son palabras, un juego de palabras que se está convirtiendo en un medio más para entender lo cotidiano, que en este caso, serían las máscaras, una como cualquier otra, incluso como la tuya, o como la de los demás, que esconde lo que solamente el portador conoce y a veces ni él.
¿Qué hay debajo de mi máscara? ¿Y de la tuya?
¿Qué hay debajo de mi máscara? ¿Y de la tuya?
miércoles, 27 de marzo de 2013
Una persona que no eres.
No sabes qué hacer con tu vida porque no sabes ni qué es lo que quieres. Estás ahí, perdido, sin rumbo.
Luego vienes y cuentas cosas sobre tus logros, sobre tus planes y sobre lo que pretendes hacer. Pero no lo haces.
El teatro ya no te vale. Fracasas con él. Has olvidado cómo actuar. Nadie quiere que estés en su obra. Ya ni lo intentas.
Buscas trabajo de otra cosa, lo que sea. Pero nadie te contrata, nadie se fía de ti. Ya no te preocupas ni por ducharte. Hueles mal. Tienes mala pinta. La barba te crece, y el pelo, y las uñas.
Pasa el tiempo y te comportas como otra persona, una que no eres tú. Ya no puedes pagar el alquiler. Lo primero en suceder es que te cortan la luz. Sin luz no funciona el calentador, ni todo lo que funcionaba en tu cocina. Nada en tu casa es válido. Todo es eléctrico. Pero sobrevives. Los enlatados te salvan. Luego es el agua lo que cortan. Sin agua tu higiene empeora, ya no sólo eres tú quien apesta. Todo apesta en donde vives, tu vida apesta, lo sabes.
El casero amenaza con echarte si no pagas. Luego es la policía quien lo intenta. Tienes sed. Entonces coges lo básico y te largas de ahí, nadie necesita una casa, ni cosas. Lo primero que haces es deambular, hace mucho tiempo que no ponías tanta atención en las calles. Vives en una ciudad hermosa y casi no lo habías notado. Y ahí estás, en una de las plazas principales que te recuerda otro de los lugares más bellos en donde alguna vez estuviste. Te sientas en la fuente y respiras, y bebes agua ayudándote con la mano, y aún respiras más y lo notas, y lo notas más que antes. Tienes hambre, y duele. Los zapatos te sobran, así que te descalzas y te pones a andar. Una mujer te mira y tú a ella, no hay odio, pero sí pena. Sientes pena por ella, tiene algo en la mirada que da tristeza.
Te acercas a la basura y por primera vez encuentras algo ahí que jamás buscaste: comida. Ya no tienes miedo. Eres libre y no sabes qué es la felicidad, pero nunca lo has sabido. Ves un periódico en el suelo y lo recoges, te sientas y lo hueles, es papel de periódico y te encanta, así que no lo lees pero lo guardas en tu mochila. Luego sacas de la mochila cosas que no te sirven y las tiras al suelo. No necesitas nada de eso. No necesitas nada, solo la mochila vacía y un periódico. Un hombre te ve y se acerca, te da una moneda. La miras y no entiendes qué pasa ahí, ya no eres tú el de los planes, ni ese que eras antes con ideas y propuestas. Ahora estás y lo sabes y huele y duele y pesa. Entonces el tiempo se detiene y sigues con la respiración pausada. Te levantas y buscas algo, pero no sabes qué es. El suelo es rugoso y áspero. Llegas a un jardín y te tumbas. Un tipo uniformado te pide que no pises el césped, pero no lo escuchas, los pájaros tienen mejor sonido que su voz. Y ahí estás, con tu mochila y tu olor y tu vida que ya no es vacía ni de mierda. Estás tan libre que por un momento sientes cómo algo te invade desde dentro y explota en tu cara con una sonrisa de plenitud y satisfacción, entonces lo notas, eres feliz y no necesitas nada, ya no actúas, ahora eres y estás y lo sabes, y respiras.
Una patada te saca del trance y te trae al presente y a la materia que duele. Ahora son tres uniformados los que te insisten que salgas del jardín. No haces caso. Entonces te insultan, pero para ti no es suficiente. Ahora te patean con fuerza y arrastran, pero no te importa. Pobres imbéciles, no saben nada. Tontos infelices con sus trabajos y sus casas y sus mierdas. Así que cierras los ojos y dejas de escuchar y de sentir. Y por un instante todo cuanto está, es.
Y entonces
mueres.
Abres lo ojos. Te despiertas.
Qué sueño más raro acabas de experimentar.
Te levantas de la cama y sientes cómo una sensación incómoda invade tu cuerpo. Qué mal sería no tener todo lo que tienes. Así que te duchas y vistes y desayunas y sales de tu casa y vas a tu trabajo y luego vuelves y ves la televisión y practicas sexo con tu mujer y te duermes. Y así toda tu vida con variantes, con viajes y con cosas, muchas cosas. Luego tienes hijos y crecen y mantienen tu ritmo. Y algunas tardes eres quien da monedas a quienes las piden. Entonces olvidas tus sueños, y olvidas respirar y notar que existes. Y luego..., mueres, tienes una muerte real. Y nada ha valido la pena, porque en algún instante, cuando quizá lo reflexionaste, no hiciste nada. Para qué.
mueres.
Abres lo ojos. Te despiertas.
Qué sueño más raro acabas de experimentar.
Te levantas de la cama y sientes cómo una sensación incómoda invade tu cuerpo. Qué mal sería no tener todo lo que tienes. Así que te duchas y vistes y desayunas y sales de tu casa y vas a tu trabajo y luego vuelves y ves la televisión y practicas sexo con tu mujer y te duermes. Y así toda tu vida con variantes, con viajes y con cosas, muchas cosas. Luego tienes hijos y crecen y mantienen tu ritmo. Y algunas tardes eres quien da monedas a quienes las piden. Entonces olvidas tus sueños, y olvidas respirar y notar que existes. Y luego..., mueres, tienes una muerte real. Y nada ha valido la pena, porque en algún instante, cuando quizá lo reflexionaste, no hiciste nada. Para qué.
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