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jueves, 9 de enero de 2014
Fanzineología.
Empezaré a escribir en el blog Fanzineología, los temas serán variados, pero en principio será sobre autoedición y sus variantes dentro del D.I.Y.
Buenas movidas se avecinan, échale un ojo porque estará cargado de contenido.
www.fanzineologia.blogspot.com
sábado, 25 de mayo de 2013
Esteban Hernández, dibujante de tebeos.
Cuando conocí a Esteban pensé que me iba a encontrar con un tipo de persona que no es. Lo imaginé más serio (no es que no lo sea), tranquilo y prácticamente sin inquietudes. La imagen que yo tenía de un dibujante de tebeos —en este caso Esteban— era una totalmente diferente a la que he vivido desde hace tiempo. Conocer a Esteban me ha resultado enriquecedor no solamente por su trabajo atemporal que nada tiene que ver con las modas, ni con patrones de uso común o de úsese y tírese, sino que abre la mente y la centra en puntos que rara vez el común denominador de las sociedades se llega a centrar o siquiera a pensar en esta posibilidad, y me refiero a los temas relacionados con la introspección.
Esteban tiene la capacidad de bucear en su interior y abordar el dibujo y la escritura desde su punto de vista, siendo esta la visión objetiva que pretende dar a conocer por medio de su trabajo, utilizando como medio el tebeo y el fanzine, incluso los textos (en su blog hay prueba de ello).
El fanzine Usted, ya con siete números, es una publicación de viñetas cortas que ha ganado el premio internacional del salón del cómic de Barcelona al mejor fanzine (con el número seis), y no es una coincidencia que tenga este galardón, pues tanto su gráfica como sus guiones gozan de una profundidad y contenido digno incluso de estudio.
Como complemento, el Mister, ya con dos números, aborda parte de sus instantes y búsquedas haciendo uso de la poética y la imagen en boceto. En este caso es un gozo ver cómo Esteban es capaz de ser sincero y mostrar parte de su cotidianidad, incluso abogando a las trasnochadas, a las noches en vela, al desasosiego y las sensaciones internas de las que no se puede escapar.
En cuanto a sus tebeos, ya en forma de novela gráfica, nos viene y planta de golpe un discurso donde sus personajes tienden a la lucha interna y a la búsqueda inminente para encontrarla y así salir adelante con los retos que esta vida nos pone como obstáculos. El Duelo, su última novela gráfica, es la muestra fehaciente de ello.
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| Fografía realizada en la Librería Dadá por Manuel Garrido. |
El pasado jueves 23 de mayo a las 20:00 horas, acompañé a Esteban en la Librería Dadá del MuVIM para presentar sus trabajos y más que nada, hablar de sus inquietudes y lo que hace que continúe dibujando, escribiendo y viviendo. ¡Grande Esteban y larga vida!
Si no lo conoces, visita su web: www.estebanhernandez.net
Y si te apetece escucharlo en una charla haz click aquí.
sábado, 20 de abril de 2013
Abandono y decadencia.
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| Fotografía de Jordi Coll (abandonoydecadencia.blogspot.com.) |
Jordi Coll me invitó a participar en su blog, donde publica parte del trabajo fotográfico que tiene. A mí me envió diez imágenes que son un lujo. Luego me puse a escribir y salió una historia que me gustaría compartir.
Antes dejaré la explicación que Jordi ha escrito para describir su blog:
"Abandono y decadencia surge de la necesidad de dar salida al interés por los lugares abandonados. Pero no se trata de un blog de reportajes al uso. Nos encontramos en este caso con una serie de colaboraciones entre amigos de las cuales surgen diversas ideas generadas por las fotografías de lugares abandonados y decadentes. Series de 10 fotografías entregadas a diferentes creadores de distintas disciplinas artísticas, sirven como base a la creación de textos desde la ignorancia de sus autores en lo que respecta a la localización o actividad de los lugares que en dichas fotografías se recogen. Estos textos nacen sin ningún tipo de premisa previa, sin ninguna atadura en cuanto a formato, temática o extensión. Tan solo tienen que reflejar aquello que las fotografías han removido en el interior de los escritores. Un experimento que une la pasión por la fotografía, el interés por los abandonos, y sobre todo, la suerte de la amistad."
Comparto:
La vida da muchas vueltas y cuando menos te lo esperas, puedes ser tú el que esté ahí, en la calle, sin trabajo, sin dónde dormir y buscando la forma de sobrevivir un día más; donde cualquier forma puede ser buena: desde pedir alguna moneda, hasta aguantar las noches debajo de un puente, pasando el rato echando un trago de algún aguardiente barato. Ésto es algo parecido a lo que me pasó a mí, y que por poco la palmo. Lo interesante es que nunca supe por dónde y de pronto la vida dio un giro, una especie de “golpe de suerte” que me salvó, como si la conspiración del universo estuviera poniéndome una prueba y ya que la había superado, ¡plaf!, ahí lo tenía: una casa, un trabajo, una mujer... De nuevo enrolado al sistema social que nos tiene cogidos por los huevos aunque no lo queramos, ya sabes: cásate, ten hijos, busca un mejor empleo, jubílate, despídete de tus queridos, muere dignamente…, y así también tus siguientes generaciones, una y otra y otra y otra más hasta el final de los tiempos.
Si quieres leer el texto completo con todas las fotografías haz click aquí.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Colaboración en Arròs Negre Fanzine.
Creo que fue en febrero cuando me puse con el texto para Arròs Negre Fanzine, y en marzo, ya que lo vi impreso fue cuando me di cuenta de que me gustaba más así. Cómo da gusto ver algo que uno hace en papel. Bueno, no puedo decir otra cosa, jamás.
En efecto, Elías Taño lo ilustró dándole una categoría que enaltece la historia. Aclaro que el tema tenía algunas exigencias, ya que las condiciones eran: que se hablara de paradojas (el fanzine iba de eso), y que se utilizaran varias palabras específicas, como el rublo, la bailarina de cabaret, un perro con cartel atado al cuello, un saxofón, un sombrero ruso..., etcétera.
Dejo aquí el texto:
PERRO CON CARTEL ATADO AL CUELLO
Cuando conocí a Anna, ella estaba con Vladik en El Rublo bebiendo unas cervezas Baltika y hablando sobre cómo el socialismo había causado más impacto en Europa del Este de lo que el capitalismo jamás lograría. Yo tenía casi cuarenta años y empezaba a dejar de creer en tantas cosas, que prácticamente no tenía opinión sobre ningún tema. Pero al ver a Anna, de la que después me enteraría que a sus veintisiete años era quien lideraba al grupo de bailarinas de cabaret más famoso de Múnich, me atreví a opinar que el capitalismo nos estaba consumiendo y que las sociedades debían cambiar o esto se iría al garete, que estaba en nosotros tomar las decisiones y no en los dirigentes, que no eran otra cosa que una panda de mentirosos, de marionetas, de caballos desbocados, de sistemas en desuso, de ilusiones ópticas, de paradojas, ¡eso!, paradojas históricas que no son menos que un desazón a cualquier hora sobre la mesa. Ella sonreía y empatizaba conmigo, sus ojos azules me miraban con tal interés que hacían en mí un ser más fuerte y enérgico de pie, dando un discurso bien cimentado con ligaduras socialistas. Así nos conocimos, recordando Ushankas y nieve que podía verse en las calles durante casi todo el año. También hablamos de los sitios donde el jazz seguía marcando historia; y coincidimos en que el mejor de todos los sitios para deleitarse con un buen sax, sería, sin dudarlo, Las Tijeras de Sastre de San Petesburgo, donde El Señor K hacía alarde de su virtuosismo al saxofón.
Pero ya se sabe que todo lo bueno tiene que terminar, así que llego la hora de decir adiós, salir a la calle y en la puerta pedir un taxi, el mismo que la llevaría al aeropuerto rumbo a Alemania.
Cuando la vi marcharse, la euforia acumulada brotó de mi interior. Entonces abracé a Vladik con tanto ahínco que lo hice sentir incomodo.
—Para ya, pareces tonto —dijo Vladik—. Haberte ido con ella, so capullo.
—¿Pero qué me estás contando?, no la conozco de nada ¿y ya me dices que coja un avión a Múnich? Serás tonto.
—Sí, claro, ahora el tonto soy yo —y mientras hablaba, me miraba con una sonrisa cómplice—, tampoco está tan lejos Alemania...
Por un momento pensé en alcanzarla, llegar al aeropuerto y decirle que me iba con ella, que sí, que nuestras coincidencias eran buena razón para olvidarlo todo y empezar una vida nueva, aprender otro idioma y retomar ideales que casi ya tenía enterrados. Pero no lo hice. Así que le pedí a Vladik que bebiera algo conmigo, él me dijo que no porque se emborrachaba, luego sonrió y asentó con la cabeza y nos pusimos en marcha. Lo bueno de vivir en el Levante es que puedes encontrar lo que quieras sin importar qué hora sea. Eran las cuatro de la mañana y decidimos ir a escuchar un grupo de jazz llamado Avant-garde trío. El mejor bar para escuchar música en directo estaba en el barrio del Carmen, y ahí solían estar los músicos más famosos del ámbito jazzístico.
Nos sentamos en una mesa del fondo y pedimos al camarero un "Cerco de alambres", bebida que le había dado el nombre y la fama al local.
Vladik era un tipo duro que en Rusia no solamente había enterrado a su padre y olvidado a su líder bolchevike colgado en el marco de una pared del barrio de Kolomna, también había olvidado los malos tiempos para venir a la ciudad de las naranjas a dibujar. Su pasión era el dibujo y en pocos años, tras una constante dedicación y disciplina, alcanzó el éxito por un cómic que publicó para Planeta DeAgostini, se titulaba "Perro con cartel atado al cuello", y era una historia llena de enredos amorosos, fracasos existenciales, secuestros, planes de robos a bancos que era imposible robar y sitios donde las paradojas eran tan reales que dejaban de ser paradojas para convertirse en realidades alternativas, que a su vez provocaban paradojas. En el cómic no había ni un solo perro.
Yo consideraba a Vladik un genio.
―¿Por qué has dejado que se fuera?
Y mientras me miraba hacía girar los hielos dentro de su vaso.
―Quizá haya sido la mejor opción, o no... ―y al decirlo, parecía que Vladik pretendía jugar conmigo.
―Es que esa historia no podía ser ―le contesté mirando su vaso―. Más que una bonita historia de un guionista de tebeos que viaja a Múnich en busca de una chica, sería una paradoja desastrosa que acabaría conmigo. Ahora mismo es imposible que yo pueda hacer esa locura, ¿te imaginas? Es imposible hasta de pensarlo.
―Bueno..., imposible, lo que se dice imposible, no.
―Ya, pero hubiera sido mejor hace diez años, pero entonces hubiera sido aún más imposible.
―Claro, con eso de que estás hecho un vejestorio ―me dijo el muy cabrón―, pues sí que es imposible. ¿Cuantos años son?
―Es una diferencia de trece añacos, una gran diferencia de edades.
―Vaya... Imposible hace diez años, y veinte ni te cuento.
Entonces seguimos bebiendo y hablando de los "qué tal si" y los "si hubiera" y los "te imaginas que". Nos dieron las ocho de la mañana y salimos a la calle, era un 21 de febrero y había una manifestación de policías. Pedían aires acondicionados para los estudiantes, mientras gritaban: "¡Nosotros somos el enemigo!".
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| Retrato en acuarela pintado por María José Sánchez. |
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